La falta de sueño y el rendimiento escolar

El sueño es una necesidad biológica fundamental para el adecuado desarrollo físico, emocional y cognitivo de niños y adolescentes. Dormir las horas necesarias no solo favorece el aprendizaje y el rendimiento académico, sino que también contribuye al bienestar general y a una mejor calidad de vida.

Muchos menores de edad y jóvenes hoy día se ven seriamente afectados en su rendimiento escolar por el descanso inapropiado que se traduce en la falta de agilidad mental, la capacidad de concentración, el procesamiento mental y la retención de información dificultando la adquisición de nuevos conocimientos y el cumplimiento de las demandas académicas. Además, el cansancio suele manifestarse mediante irritabilidad, desmotivación y dificultades para regular las emociones.

En el caso de los niños con TEA y TDAH se intensifica notablemente sus dificultades neurocognitivas. La carencia de descanso reduce drásticamente la lucidez, limita la concentración, frena la asimilación de conocimientos y eleva los comportamientos problemáticos en el colegio, se dispara la impulsividad y la saturación de los sentidos volviéndolos más vulnerable a los estímulos del aula (ruidos, iluminación), así como el aislamiento social que reduce su disposición para hablar.

Entre las principales causas de los problemas del sueño en niños y adolescentes, se deben en parte en gran parte a la exposición prolongada durante el día y en especial antes de ir a dormir a la luz azul de los dispositivos electrónicos los cuales postergan de forma natural y artificial la conciliación del descanso influyendo en la sintesis de melatonina. Por otro lado, el estrés escolar, los problemas de socialización, los trastornos emocionales como la ansiedad y la depresión, e incluso deficiencias nutricionales de hierro pueden alterar la tranquilidad nocturna.

Para promover hábitos de sueño saludables, es recomendable establecer horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana. También es importante evitar el uso de teléfonos móviles, tabletas, computadoras y videojuegos al menos una hora antes de dormir, así como limitar el consumo de bebidas con cafeína o alto contenido de azúcar durante la tarde y la noche.

Por otra parte, la terapia ocupacional y ABA pueden ser de gran ayuda para abordar problemas de sueño, especialmente en niños con trastornos del neurodesarrollo. Mediante estrategias individualizadas, se trabaja en la creación de rutinas consistentes, la reducción de conductas que interfieren con el descanso y el desarrollo de hábitos que favorezcan un sueño más autónomo y reparador.

Susana Pereira - Terapeuta Ocupacional - Terapeuta de Conducta

Educadora en Masaje Infantil

Valencia - España

Bibliografía consultada:

https://comunicacion-cientifica.com/doi/cc316/316-06.pdf

https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-falta-sueno-ninos-y-adolescentes-afecta-mucho-rendimiento-escolar-

Sleep Deprivation and Academic Performance

Sleep is a fundamental biological need for the proper physical, emotional, and cognitive development of children and adolescents. Getting the necessary amount of sleep not only promotes learning and academic performance but also contributes to overall well-being and a better quality of life.

Today, many children and adolescents see their academic performance seriously affected by inadequate sleep, which results in a lack of mental agility, concentration, cognitive processing, and information retention—making it difficult to acquire new knowledge and meet academic demands. Furthermore, fatigue often manifests as irritability, demotivation, and difficulty regulating emotions.

For children with ASD and ADHD, their neurocognitive difficulties are significantly exacerbated. A lack of rest drastically reduces mental clarity, limits concentration, slows the assimilation of knowledge, and increases problematic behaviors at school; it also causes a surge in impulsivity and sensory overload, making them more vulnerable to classroom stimuli (noises, lighting), as well as social isolation, which reduces their willingness to speak.

Among the main causes of sleep problems in children and adolescents, a large part is due to prolonged exposure during the day—and especially before bedtime—to the blue light emitted by electronic devices, which naturally and artificially delays the onset of sleep by affecting melatonin synthesis. On the other hand, school-related stress, socialization issues, emotional disorders such as anxiety and depression, and even iron deficiency can disrupt a restful night’s sleep.

To promote healthy sleep habits, it is recommended to establish regular bedtimes and wake-up times, even on weekends. It is also important to avoid using cell phones, tablets, computers, and video games at least one hour before bedtime, as well as to limit the consumption of caffeinated or high-sugar beverages in the afternoon and evening.

Furthermore, occupational therapy and ABA can be very helpful in addressing sleep problems, especially in children with neurodevelopmental disorders. Through individualized strategies, these approaches focus on creating consistent routines, reducing behaviors that interfere with rest, and developing habits that promote more independent and restorative sleep.

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