Mi hijo se controla en la escuela y explota en casa: ¿por qué sucede?

Es una de las frases que más escuchamos de padres desesperados: "en el colegio dicen que es un niño ejemplar, pero en casa es otra persona". Y no, no es que finja en la escuela, ni que se porte mal en casa "porque puede". Lo que está pasando tiene nombre y explicación tanto conductual como neurofisiológica.

Mantener la calma, seguir instrucciones, esperar turnos, tolerar ruido y luces, contener impulsos: Todo esto requiere un esfuerzo activo del Sistema Nervioso. Este esfuerzo sostenido de autorregulación y de ocultar dificultades para encajar en el entorno —lo que en autismo se conoce como camuflaje o masking— tiene un costo medible: Agotamiento, y en algunos casos, amenazas a la propia autopercepción del niño.

Este esfuerzo también deja huella fisiológica. Estudios con niños pequeños muestran que el cortisol —la hormona del estrés y la alerta — sube a lo largo del día en el entorno escolar/guardería, ya que el cuerpo está en modo alerta mientras que en casa tiende a bajar de forma natural.

Desde ABA, no basta decir que “explota porque se siente seguro”. Debemos observar la secuencia antecedente-conducta-consecuencia. ¿La crisis aparece al pedir deberes, negar una pantalla, cambiar de actividad o cuando el adulto atiende a otra persona? La conducta podría cumplir funciones diferentes: Escapar de una demanda, obtener atención o acceso a algo, comunicar malestar o producir regulación sensorial. Una misma conducta puede tener funciones distintas según el momento; por eso no conviene asumirlas sin evaluación funcional.

¿Qué puede hacer la familia? Preparar una transición predecible al llegar; ofrecer agua, alimento y acceso al baño; reducir preguntas y demandas durante un periodo y permitir una actividad reguladora elegida según el perfil del niño, como movimiento, silencio, juego o descanso. Durante una crisis, priorice seguridad, lenguaje breve y una presencia calmada. La enseñanza y la conversación deben esperar hasta que recupere la regulación, ya que el Sistema Nervioso necesita ese margen para volver a la calma antes de poder cooperar.

Busque valoración profesional si las crisis son frecuentes, aumentan, causan lesiones, destruyen objetos o interfieren con la vida familiar. El objetivo no es conseguir que el niño “aguante más”, sino reducir cargas innecesarias y enseñarle habilidades seguras de comunicación y autorregulación.

Susana Pereira

Terapeuta Ocupacional - Terapeuta de Conducta

Educadora en Masaje Infantil - Asesora en Sueño Infantil

Valencia - España

Bibliografía

https://doi.org/10.1111/1467-8624.00583

https://doi.org/10.1016/j.ecresq.2011.05.005

https://doi.org/10.1007/s10803-017-3166-5

Anderson, J., Marley, C., Gillespie-Smith, K., Carter, L., & McMahon, K. (2020). When the mask comes off: Mothers’ experiences of parenting a daughter with autism spectrum condition. Autism, 24(6), 1546–1556. https://doi.org/10.1177/1362361320913668

Siguiente
Siguiente

Cómo identificar la función de una conducta antes de intentar cambiarla